El Cementerio de San Francisco guarda el espíritu de la vieja Auria entre sus placas de mármol, como la que recuerda la leyenda de una novia llamada Asunción.

Este cementerio es el prototipo de cementerio romántico del siglo XIX y fue declarado de Interés Cultural por su patrimonio monumental, histórico y artístico; alberga inmensos panteones de granito, neogóticos y barrocos, y descansan en él ourensanos famosos como Vicente Risco, Otero Pedrayo o Blanco Amor. El 28 de abril de 1891, el diario Faro de Vigo daba cuenta de un tiroteo sucedido en la Plaza Mayor de Ourense, donde resultó fatalmente herida la joven Asunción, y parece que el motivo de semejante hecho fueron los celos.
No se sabe mucho más acerca de esta historia; solamente, que Asunción era una joven costurera, muy hermosa, y que el autor del disparo fue un mozo despechado. Historia que pasaría como una más, si no fuera por una circunstancia que todavía hoy despierta intriga y curiosidad. En el Cementerio de San Francisco, a pocos pasos de la entrada y a mano derecha, hay un jardín romántico, según se dice creado por el hermano del autor del fatídico disparo. El espacio está presidido por un ciprés centenario. Delante, hay una sencilla losa de mármol blanco en forma de libro abierto. Dice simplemente: “¡Pobre Asunción!. Viernes S.Tº. del 91”.
Todos los años, para el día de la Festividad de Asunción de Difuntos, aparece sobre la losa un ramo de flores, que ¡quién sabe! depositan allí manos desconocidas.
Foto: vía Flickr
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